Para abrir solapas, mirar de cerca y reírse en voz alta: cuatro libros para los más chiquitos

Los primeros libros no se leen: se tocan, se miran, se muerden un poco y se piden mil veces más. Para los más chiquitos, la lectura es un juego compartido, y lo que importa es la voz de quien lee, el abrazo y el rato juntos antes de dormir o después de la merienda.

Elegimos para noviembre cuatro libros con personajes muy queribles: un cachorrito travieso escondido detrás de las solapas, un nene al que nadie escucha, una mamá retratada con ternura y una ovejita muy valiente frente a un lobo. Cada uno se presta para repetir, imitar voces y señalar con el dedito.

No hace falta leer todo de corrido. Si el nene quiere quedarse en una página, quedémonos ahí. Si prefiere volver al principio, volvamos. Los libros para esta edad se disfrutan mejor cuando los chicos tienen el control del ritmo.

¿Dónde está Spot?

Eric Hill

Es la hora de la comida, y Spot, el cachorrito amarillo de manchas marrones, no está. Su mamá, Sally, lo busca por toda la casa: detrás de la puerta, dentro del reloj, debajo de la cama. Cada página tiene una solapa para levantar, y atrás aparece un animal sorpresa. Eric Hill lo publicó en 1980, y fue uno de los primeros libros con solapas para chiquitos, con una frescura que sigue intacta.

Es perfecto desde el año y medio o los dos años. Los más chicos disfrutan de levantar las solapas y anticipar qué aparece, y los más grandes arman sus propias adivinanzas. Una gran forma de empezar a jugar con las palabras y con el suspenso.

Ahora no, Bernardo

David McKee

Bernardo intenta contarle a su papá y a su mamá que hay un monstruo en el jardín, pero ellos están tan ocupados que solo le contestan: ahora no, Bernardo. Y entonces el monstruo, que no tiene tanta paciencia, entra en escena. El libro apareció en 1980, es de David McKee y tiene un final tan inesperado como gracioso.

Recomendado desde los 3 o 4 años. Los chicos se ríen con la desobediencia del monstruo y con las caras de Bernardo, y los adultos nos llevamos un pequeño llamado de atención sobre lo importante que es escuchar de verdad cuando nos cuentan algo. Mejor leerlo con una voz distinta para cada personaje.

Mi mamá

Anthony Browne

Anthony Browne, uno de los ilustradores más reconocidos de la literatura infantil, recorre en este álbum todo lo que una mamá puede ser vista desde los ojos de un chico: cocinera, payasa, cantante, hada, siempre tan suave como un almohadón y a la vez fuerte como un rinoceronte. Las ilustraciones están llenas de pequeños detalles para descubrir.

Para chicos de 2 a 5 años, es un libro lindo para leer cerca de alguna fecha especial o en cualquier día cualquiera. Sirve para charlar con los más chiquitos sobre cuánto queremos a quienes nos cuidan, y para que cada uno cuente cómo es su propia mamá.

La ovejita que vino a cenar

Steve Smallman

Un lobo con mucha hambre encuentra una ovejita perdida en el bosque y la lleva a su casa con una idea muy clara: será su cena. Pero la ovejita no sabe de miedos, y el plan del lobo se va complicando de una manera que nadie esperaba. Es un libro de Steve Smallman con ilustraciones llenas de expresión de Joëlle Dreidemy.

Ideal para chicos de 3 a 5 años, con muchas rimas y personajes divertidos que se prestan para hacer voces. Habla de la amistad en los lugares menos pensados y de cómo, a veces, lo que parece un enemigo puede cambiar. Los chicos lo suelen pedir de nuevo apenas termina.