Una colección pensada para despertar la curiosidad, el pensamiento crítico y las ganas de aprender. Estos libros invitan a explorar el mundo desde diferentes miradas: ciencia y naturaleza, historia y sociedad, creatividad, emociones y tecnología. Textos que acompañan a los jóvenes en su crecimiento, brindándoles herramientas para entender su entorno, cuestionar, imaginar soluciones y construir su propio camino. Perfectos para estudiantes, docentes y familias que buscan materiales enriquecedores y significativos.
Escribir en la universidad. Un desafío de creatividad y pensamiento crítico
Renata Dessau
Escribir en la universidad es un proceso que exige creatividad y pensamiento crítico. Implica aprender a construir ideas propias, analizar información con profundidad y expresarla de forma clara, rigurosa y original para participar activamente en la vida académica.
Sentir y pensar la educación física
Patricia Claudia Arias Alejandra Brener
Las investigaciones sobre formación docente en educación física muestran que, cuanto más estandarizadas e institucionalizadas son las prácticas corporales, menos se promueven la exploración personal, la memoria emocional y la conexión con la historia corporal y cultural. Este enfoque termina despersonalizando la experiencia.
Sentir y pensar la educación física propone lo contrario: recuperar la sensibilidad, la singularidad y la expresividad en la escuela. A través de relatos de clase y recursos didácticos, invita a valorar la corporeidad y la actitud docente, fomentando la creatividad y una educación física que involucre cuerpo, emoción y pensamiento con sentido pedagógico.
Educar para sentir, sentir para educar
Pilar Sordo
En las últimas décadas, el mundo laboral demanda personas empáticas, colaborativas y emocionalmente inteligentes, pero la educación tradicional no desarrolla estas habilidades. Este libro analiza cómo la familia, la escuela, la universidad y el trabajo bloquean nuestras emociones, a pesar de que avanzamos en conocimientos técnicos. La autora advierte que esta desconexión interna genera malestar y propone un camino para revertirla: educar para sentir y sentir para educar, fomentando habilidades emocionales esenciales para el futuro.