Primeros libros para leer con los más chiquitos

Antes de leer solos, los chicos leen con las manos, con los ojos y con la voz de quien los acompaña. Los primeros libros no se “entienden”: se tocan, se señalan, se repiten hasta que el chico se los sabe de memoria.

A esta edad lo importante no es la trama sino el ritual. Un libro que se abre siempre igual, una solapa que sorprende siempre en el mismo lugar, una pregunta que el adulto hace todas las noches. Esa repetición, que a los grandes nos cansa, para ellos es puro placer y pura seguridad.

Estos cuatro son clásicos de la primera infancia justamente porque invitan a jugar mientras se lee: levantar solapas, cantar, señalar colores, adivinar qué viene después.

El Pollo Pepe

Nick Denchfield

El Pollo Pepe come y come, y en cada página se hace más grande, hasta que sus alas, sus patas y su pico saltan del libro en pop-ups gigantes. Un libro-juguete de páginas de cartón resistentes, pensado para manos chiquitas que todavía no saben pasar hojas finas.

Es de esos libros que los más pequeños piden una y otra vez, porque el final —¡el pollo enorme!— nunca deja de sorprenderlos. Para chicos de 1 a 4 años. Ideal como primer libro “con truco” para leer sentados en la falda.

¿A qué sabe la luna?

Michael Grejniec

Los animales del bosque quieren saber a qué sabe la luna. Para alcanzarla, se trepan uno arriba del otro: la tortuga, el elefante, la jirafa, la cebra… hasta que el ratoncito, el último, consigue tocar la luna y romper un pedacito.

Es un libro sobre la cooperación, sobre los sueños, sobre lo lindo que es lograr algo entre todos. La edición de Kalandraka tiene formato grande con ilustraciones de acuarela hermosas. Para chicos de 2 a 6 años. Un libro que casi siempre se vuelve favorito en cuanto entra a la casa.

Un libro

Hervé Tullet

“Apretá el punto amarillo y dá vuelta la página.” Hervé Tullet convierte la lectura en un juego interactivo sin pilas ni pantallas: los chicos aprietan, sacuden, soplan e inclinan el libro, y en la página siguiente descubren que “funcionó”.

Es magia pura para los más chiquitos, que creen de verdad que ellos hacen que los puntos se multipliquen y cambien de color. Para chicos de 2 a 5 años. Un libro para leer participándolo, ideal para los que todavía no se quedan quietos con un cuento.

La oruga muy hambrienta

Eric Carle

Una oruga chiquita sale del huevo y empieza a comer: una manzana el lunes, dos peras el martes, y así hasta un banquete enorme el sábado. Con sus páginas troqueladas y sus colores vibrantes, el libro enseña los días de la semana, los números y las comidas casi sin que nadie se dé cuenta.

Es uno de los libros infantiles más queridos del mundo, y con razón: combina juego, aprendizaje y una transformación final —la mariposa— que fascina. Para chicos de 2 a 5 años. Un clásico absoluto que no puede faltar en la primera biblioteca.